Carta Para Mi Madre 50 A%c3%b1os Fallecida Para Llorar

Me enfadé contigo. Durante mi adolescencia, cada logro fue amargo porque no estabas para verlo. Cada caída fue más dura porque no tenía tus manos para levantarme. En mi primera borrachera llamé a tu número. Sonaba desconectado, pero yo seguía hablando. En mi graduación, coloqué una silla vacía. En mi boda, llevé tu foto en el ramo. En el nacimiento de mis hijos, tuve que salir de la sala de partos porque recordé que tú no pudiste verme nacer a mí… y que yo jamás te vi envejecer.

Lo que más me duele no es ya tu ausencia. Es saber que te perdiste todo lo bueno que vino después. Que no viste a tus nietos crecer. Que no te pude cuidar cuando tú me cuidaste a mí. Que no pude devolverte ni una mínima parte de todo lo que me diste. carta para mi madre 50 a%C3%B1os fallecida para llorar

A veces, cierro los ojos e intento reconstruir tu rostro en mi memoria, temiendo que el paso de las décadas borre los detalles. Pero luego, me miro al espejo y te veo en mis ojos. Escucho mi risa y reconozco el eco de la tuya. Estás en los gestos que hago sin darme cuenta y en los valores que guían mis pasos. No te fuiste del todo; te quedaste grabada en mi alma. Me enfadé contigo

A veces, cuando la vida se pone difícil, busco tu mirada en el reflejo del espejo o en el brillo de las estrellas. Te busco en las pequeñas cosas, en el olor del café o en un gesto que, sin darme cuenta, herede de ti. 50 años después, sigo siendo ese niño/a que solo quiere un abrazo tuyo para sentir que todo va a estar bien. En mi primera borrachera llamé a tu número